domingo, 10 de octubre de 2010

Llevo varios días... Por Natalia

Llevo varios días intentando que se me venga algo a la cabeza digno de ellos. No es nada fácil!.
Son tantas las veces que me he encontrado un hombro suyo en el que apoyarme, cuando más lo necesito, cuando las piernas me fallan y los brazos dejan de pesarte, simplemente caen queriendo apoyarse en suelo para no volver a levantarse.
Las veces que he notado una mano agarrándome fuerte de la muñeca con el único fin de que me hiciera dueña de mi misma, y siguiera andando con la frente alta, sin nada, sin nadie nada más que ellos.
Y he de reconocer que nada me gusta más que despertarme por la mañana y saber que ellos sí están ahí, como nadie, como nunca. Esperando de mí la sonrisa de siempre, que pienso regalarles todos los días de mi vida.

Y solo en una tarde todo es genial. Amo beber cerveza con ellos, lo disfruto tanto…hasta el litro sabe diferente. Amo dar diez vueltas sobre nosotros mismos y correr, correr con el viento pegándote el cara, sintiendo un libertad que no todos los  días se siente, cada uno por un camino, hasta caer de bruces al suelo, sin que nada pase por tu cabeza, solo ganas de reír, solo ganas de reír.
Amo andar hacia casa de la mano de él, mientras de vez en cuando se detiene para darme un abrazo, con la suficiente fuerza, ni fuerte ni muy flojo, lo suficiente para que sepa que está ahí, a mi lado, pero no la bastante para aplastarme entre sus brazos, como si quisiera que me mantuviera siempre.
Amo saber que somos felices, que son mis AMIGOS, y que gracias a ellos no he caído, y si lo he hecho, en un momento de flaqueza, he podido levantarme.

Dicen que las cosas se ven diferentes a medida que vas creciendo, pero hoy, lo que veo me encanta, jamás podría haber imaginado algo mejor. Y no pienso dejar que se pierda.

Gracias de verdad por esto, por vuestras manos, y vuestros benditos hombros, gracias por vuestra boca, por cada beso y cada sonrisa, gracias por ser como sois, y por haber elegido cruzaros en mi camino. Pero lejos de esto, gracias sobretodo, por darme la libertad que me quitan, la que sabéis que necesito, la que sabéis que me hace ser lo que soy.
Gracias por hacerme la vida mucho más bonita.

A José, por estar, por existir, por saber mantenerse a mi lado y por dejarme este pequeño hueco en su vida. A Olga, por aparecer de la nada un viernes en la ladera y darme el calor que me hacía falta, por hacerme comprender otro modo de ver la vida. Y a Irene por cruzarse en mi vida, por decidir juntarse a mi el segundo día de clase, por seguir el tercero, y por acompañarme hasta hoy.

¡GRACIAS!

Natalia.

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